by Mauricio Aparicio
Puertas que se abren, puertas que se cierran… Si; esa es la metáfora que normalmente utilizamos para referirnos a las oportunidades.
Y como de puertas se trata, vamos directamente al punto en que nos ha tocado sentir un golpe en la cara, cuando la vida nos dice: No es tu momento. Y de repente no aceptamos ese destino, porque decidimos volver al frente de esa puerta cerrada, hacer un alto y derribarla a sabiendas de que sin importar lo difícil que pueda parecer, sabemos que nuestro momento ha llegado.
Es entonces cuando continuamos nuestro trayecto rumbo a triunfar, con todo lo que somos imparables como agua de rio desbordado.
Seguimos a pesar de los juicios de aquellos que no creyeron en nosotros y que sin vacilar apostaron a nuestro fracaso. Esos mismos que juzgaron nuestro camino sin atreverse a ponerse en el lugar de nuestras huellas.
Seguimos porque hoy todo tiene un sabor a posible, y finalmente no hay luces rojas ni puertas que limiten nuestro andar...
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